sábado, 22 de junio de 2024
El relato histórico- Características
El relato
histórico
1) Señalen con una X cuál es la intención del
texto “Las primeras civilizaciones”
·
Informar
hechos de actualidad.
·
Entretener
o divertir.
·
Emocionar.
·
Convencer.
·
Informar
hechos pasados.
·
Narrar
hechos ficticios.
El relato histórico es un texto
informativo que narra en forma cronológica acontecimientos
reales que han sucedido en un tiempo
pasado.
El relato histórico se rige por el principio
de veracidad. La construcción de este tipo de texto requiere de un profundo
conocimiento de fuentes, documentos y testimonios que el historiador estudia y
confronta para comprender e interpretar las experiencias de una comunidad en el
pasado.
La narración de hechos históricos se diferencia de la crónica
periodística, ya que esta última relata hechos que sucedieron recientemente y
aporta una visión casi inmediata de lo ocurrido.

Las
tramas de la historia
2) Subrayen en la lista a continuación las
acciones presentes en el texto las primeras civilizaciones.
narrar - conversar
– argumentar – explicar – describir.
El relato histórico emplea la trama expositivo- explicativa para
desarrollar un tema de manera clara y comprensible. El objetivo de esta
tipología textual es que el contenido resulte accesible y, para lograrlo, se
utilizan abundantes elementos paratextuales. Estos complementan la
información y permiten distinguir lo fundamental de lo accesorio.
La explicación es la trama
que predomina en este tipo de texto. Responde a la pregunta cómo o por qué se produce un
hecho y las consecuencias que este provoca. Pero para que la exposición sea más
dinámica y específica, se necesitan otras tramas: la narrativa y la
descriptiva.
La trama
narrativa presenta una sucesión de
hechos en una secuencia temporal y causal, en la que predomina el uso de los
verbos. En cambio, la trama descriptiva presenta la característica
de objetos, personas o lugares desde la utilización de adjetivos y
enumeraciones.
3) Lean los siguientes fragmentos y escriban a
continuación la trama que predomina: explicativa, narrativa o descriptiva.
a. Los invasores micénicos se encontraron allí
con una arquitectura mucho más compleja que la propia. […]. Los cretenses, en
cambio, tenían un sinnúmero de pasadizos y habitaciones pequeñas para el
depósito de mercaderías. Dichos palacios cumplían funciones de administración
comercial, además de las políticas y religiosas.
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b. Aproximadamente hacia 1200 a. C. llegó al
actual territorio de Grecia una nueva oleada de migraciones indoeuropeas,
procedente del norte. Estaba conformada por los dorios, que hablaban una
variante lingüística de la que derivó el idioma griego.
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c. Una teoría muy difundida sostiene que la
civilización minoica se inicia con la erupción del volcán de la isla de Tera
[…], que generó un maremoto de tal magnitud que alcanzó con enorme fuerza las
costas de Creta y debió destruir gran parte de su flota.
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Las
relaciones de causa y consecuencia
La narración histórica no solo presenta
secuencias de sucesos ordenados cronológicamente, sino que establece relaciones
de causa y consecuencia entre los hechos narrados. Esta relación entre dos
acontecimientos supone que el primero provoca necesariamente el segundo; por
eso, en los textos históricos se presenta una situación y se explican las
razones que la causaron y los efectos que generó.
4) Observen el ejemplo y completen el cuadro
con las causas o las consecuencias de cada hecho según corresponda.
|
CAUSA |
HECHO |
CONSECUENCIA |
|
1700 a. C. : dominio de los cretenses
sobre los mares |
La civilización se convierte en una talasocracia. |
Obtienen tributo de las poblaciones
sometidas a su poder. |
|
|
Un maremoto destruyó parte de la flota
cretense. |
|
|
Manejo de armas y de técnica militar de
los dorios. |
|
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El mito- Características
EES
N° 1 2° C.B Lengua y Literatura II Profe Claudia Año 2024
El
mito
El mito es una narración de acontecimientos
protagonizada por dioses, héroes y mortales. El relato sucede en un tiempo remoto y, en algunos casos, en un lugar impreciso. Son tan antiguos
que originariamente se transmitieron de manera oral, aunque con el paso del tiempo se transformaron en textos
escritos.
1) Señalen con una X las características que
se presentan en el mito “Ariadna y Teseo”.
·
El
texto está presentado por una figura heroica.
·
Los
personajes presentes en el mito son mortales, héroes y monstruos.
·
El
mito explica el origen de la ciudad de Creta.
·
Los
dioses son los protagonistas del mito.
·
El
mito explica el origen del Mar Egeo.
·
Los
dioses se vengan de los mortales.
Las narraciones
míticas tenían un propósito: explicar
a través de la intervención de las divinidades todo aquello que los sabios de
la época no podían resolver, por ejemplo, el origen del mundo o los fenómenos
climáticos.
Por otra parte, el mito muestra las cualidades valoradas por una comunidad, como el coraje o la belleza, y también
la forma en que deben comportarse los miembros de esa sociedad, por ejemplo, el
deber de honrar a los dioses y obedecer a los reyes.
2) ¿Cuáles son las cualidades que se ponen en
valor en el mito de “Ariadna y Teseo”? Justifiquen con citas del texto.
El tiempo
y el espacio en los mitos
Los
acontecimientos que se narran siempre tienen un tiempo y un espacio en el que
acontecen. ¿Cuándo suceden las acciones que se entretejen en un mito? Si se
busca en el texto alguna referencia temporal, solo se encuentra que cada año
sucede lo mismo en Creta, pero no se precisa el tiempo. ¿Cuándo comenzó el pago
del tributo por parte de Minos? ¿Cuándo Teseo vence por fin al Minotauro?
Esos datos no figuran y nunca se sabrán. Son
hechos que los creadores ubican en un tiempo anterior a ellos. Nadie estuvo
presente y nadie podrá fecharlos jamás, porque los dioses antiguos viven en su
propia eternidad: el tiempo mítico.
A diferencia de las referencias temporales,
los lugares que se nombran suelen existir, aunque las divinidades ya no vivan
allí. Estos espacios (montañas, valles, ríos, lagos) enraízan los mitos en una
comunidad: pertenecer al mismo espacio permite que la gente se integre, de
alguna manera, al mundo divino.
Los
personajes mitológicos
Los personajes en
este tipo de textos pueden clasificarse en dioses,
héroes, mortales, bestias, y monstruos. Los dioses son quienes rigen
el destino de los hombres, a veces involucrándose con ellos directamente, y en
otras ocasiones interviniendo para favorecerlos o castigarlos, dependiendo del
accionar de los mortales.
Los héroes descienden de la unión entre una
divinidad y un ser humano, y protagonizan hechos que en muchos casos determinan
el destino de un lugar.
Las bestias y los monstruos son seres
fantásticos. En algunos casos, combinan características humanas con otras de
naturaleza animal. Por ejemplo, el Minotauro tiene cabeza de toro y cuerpo de
hombre; la esfinge es mitad mujer, mitad león.

3) ¿Qué personajes aparecen en el mito?
Completen según corresponda.
·
Dioses:
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….
·
Héroes:
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
·
Monstruos:
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
·
Mortales:
………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Las hazañas de los héroes
El héroe es el
protagonista, ocupa el lugar central de la narración y es quien encarna las
cualidades más valiosas de su pueblo o ciudad. En sus hazañas demuestra sus
capacidades sobrehumanas y una conducta ejemplar, aunque, a veces, manifiesta
imperfecciones, excesos o faltas.
Las hazañas de los héroes presentan una
estructura común formada por tres etapas: la partida, la iniciación y
el regreso.
·
La partida. Se le
presenta al héroe el llamado a la aventura. Emprende un viaje con un propósito;
abandona su mundo cotidiano para “cruzar el umbral”.
·
La iniciación. El
héroe debe sortear pruebas, obstáculos y peligros para lograr su objetivo. A lo
largo de este camino aparecen ayudantes y antagonistas, que provocan en el
héroe sentimientos y emociones. El resultado de esta etapa es un cambio en el
personaje; no será la misma persona que era cuando comenzó la aventura.
·
El regreso. El
héroe vuelve a su mundo cotidiano, pero con una actitud distinta, producto de
las aventuras, de las personas con las que se relacionó y de los hechos que
protagonizó.
4) Completen a continuación cada uno de los
momentos del viaje de Teseo.
|
El viaje de Teseo |
|
|
Motivo del viaje |
---------------------------------------------------------------------------------- ---------------------------------------------------------------------------------- |
|
Pruebas- obstáculos |
---------------------------------------------------------------------------------- ---------------------------------------------------------------------------------- |
|
Regreso |
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5) Los mitos explican el origen de algún
fenómeno o el nombre de un lugar; por ejemplo, en el mito de Ariadna y Teseo se
cuenta que el mar Egeo se denomina así luego de la muerte del rey. Lean los
mitos a continuación y respondan qué explica cada uno de ellos.
EL MITO DE ECO Y NARCISO
Eco
era una joven ninfa de los bosques, parlanchina y alegre. Con su charla
incesante entretenía a Hera, esposa de Zeus, y estos eran los momentos que el
padre de los dioses griegos aprovechaba para mantener sus relaciones
extraconyugales. Hera, furiosa cuando supo esto, condenó a Eco a no poder
hablar sino solamente repetir el final de las frases que escuchara, y ella,
avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una
cueva cercana a un riachuelo.
Por su parte,
Narciso era un muchacho precioso, hijo de la ninfa Liríope. Cuando él nació, el
adivino Tiresias predijo que si se veía su imagen en un espejo sería su
perdición, y así su madre evitó siempre espejos y demás objetos en los que
pudiera verse reflejado. Narciso creció así hermosísimo sin ser consciente de
ello, y haciendo caso omiso a las muchachas que ansiaban que se fijara en
ellas.
Tal vez porque de alguna manera Narciso se
estaba adelantando a su destino, siempre parecía estar ensimismado en sus
propios pensamientos, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumido
en sus cavilaciones, y uno de esos paseos le llevó a las inmediaciones de la
cueva donde Eco moraba. Nuestra ninfa le miró embelesada y quedó prendada de
él, pero no reunió el valor suficiente para acercarse.
Narciso encontró agradable la ruta que
había seguido ese día y la repitió muchos más. Eco le esperaba y le seguía en
su paseo, siempre a distancia, temerosa de ser vista, hasta que un día, un
ruido que hizo al pisar una ramita puso a Narciso sobre aviso de su presencia,
descubriéndola cuando en vez de seguir andando tras doblar un recodo en el
camino quedó esperándola. Eco palideció al ser descubierta, y luego enrojeció
cuando Narciso se dirigió a ella. - ¿Qué haces aquí? ¿Por qué me sigues? -
Aquí... me sigues... -fue lo único que Eco pudo decir, maldita como estaba,
habiendo perdido su voz. Narciso siguió hablando y Eco nunca podía decir lo que
deseaba. Finalmente, como la ninfa que era acudió a la ayuda de los animales,
que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eco le
profesaba. Ella le miró expectante, ansiosa... pero su risa helada la desgarró.
Y así, mientras Narciso se reía de ella, de sus pretensiones, del amor que
albergaba en su interior, Eco moría. Y se retiró a su cueva, donde permaneció
quieta, sin moverse, repitiendo en voz queda, un susurro apenas, las últimas
palabras que le había oído... "qué estúpida... qué estúpida... qué...
estú... pida...". Y dicen que allí se consumió de pena, tan quieta que
llegó a convertirse en parte de la propia piedra de la cueva...
Pero el mal que
haces a otros no suele salir gratis... y así, Némesis, diosa griega que había
presenciado toda la
desesperación
de Eco, entró en la vida de Narciso otro día que había vuelto a salir a pasear
y le encantó hasta casi hacerle desfallecer de sed. Narciso recordó entonces el
riachuelo donde una vez había encontrado a Eco, y sediento se encaminó hacia
él. Así, a punto de beber, vio su imagen reflejada en el río. Y como había
predicho Tiresias, esta imagen le perturbó enormemente. Quedó absolutamente
cegado por su propia belleza, en el reflejo. Y hay quien cuenta que ahí mismo
murió de inanición, ocupado eternamente en su contemplación. Otros dicen que
enamorado como quedó de su imagen, quiso reunirse con ella y murió ahogado tras
lanzarse a las aguas. En cualquier caso, en el lugar de su muerte surgió una
nueva flor al que se le dio su nombre: el Narciso, flor que crece sobre las
aguas de los ríos, reflejándose siempre en ellos.

EL MITO DE ARACNE
Cuentan los viejos relatos que hace mucho, muchísimo
tiempo, vivía en una lejana ciudad una joven muchacha que se llamaba Aracne.
Esta muchacha trabajaba en un taller haciendo tapices y ella misma hilaba la
lana, la coloreaba y hacía los tejidos. Sus tapices llegaron a tener tanta fama
por su belleza que de todos los lugares acudían personas para admirarlos y
todos comentaban que parecían estar realizados por la misma Atenea, diosa de
las tejedoras y las bordadoras.
A Aracne aquellos comentarios no le
gustaban. Pensaba que sus obran eran perfectas y no quería que se le comparara
ni tan siquiera con una diosa. Y especialmente le molestaba que algunas
personas pensaran que debía su arte a las enseñanzas de la propia diosa. Por
este motivo, desafió a Atenea a tejer un tapiz.
- Diosa Atenea- gritó Aracne-, atrévete a
competir conmigo tejiendo un tapiz. Así todo el mundo podrá ver quién de las
dos teje mejor.
La diosa Atenea
sentía realmente aprecio por Aracne y no quería hacerle daño. Por eso tomó la
figura de una anciana bondadosa y se presentó ante la joven para solicitarle
que fuera más modesta.
- Aracne, ¿por qué
ofendes a una diosa? - le dijo en tono cariñoso-. Confórmate con ser la mejor
tejedora del mundo y no trates de igualarte a los dioses.
- Calla, vieja-
respondió Aracne airada-. Si Atenea no se presenta ante mí, es que no se siente
capaz de competir conmigo.
En aquel mismo instante, la vieja
desapareció y en su lugar quedó la diosa Atenea dispuesta a aceptar el desafío.
Atenea y Aracne se pusieron rápidamente manos a la obra. Las dos tomaron unos
hilos de seda y empezaron a confeccionar unos maravillosos tapices en los que
representaban a diversos personajes. Pasado el tiempo, las dos habían acabado y
labor.
Atenea representó en su tapiz a los doce
dioses del Olimpo, y en cada esquina bordó una escena en la que se mostraban
los castigos reservados a los seres humanos que se atrevían a desafiar a los
dioses.
En cambio, Aracne confeccionó un magnífico
tapiz en el que se veía el mismísimo dios Júpiter, padre de Atenea y jefe de
todos los dioses, convertido en una vulgar serpiente.
Cuando Atenea vio que Aracne se burlaba del
dios Júpiter, no pudo reprimir su ira y cogiendo el tapiz de Aracne, lo rasgó
en mil pedazos mientras decía:
- Te castigaré
para que en adelante aprendas a respetar a los dioses.
Asustada por la ira de Atenea, Aracne quiso
huir entre la gente. Pero Atenea la agarró por el pelo, la elevó del suelo y le
dijo:
- Te condeno a
vivir para siempre suspendida en el aire, tejiendo y tejiendo sin cesar. Y, al
instante, Aracne quedó convertida en una araña que, desde entonces, continúa
tejiendo su tela sin parar.

EL MITO DE DAFNE Y APOLO
Apolo,
el dios del sol y de la música, era un gran cazador. Una vez quiso matar a la
temible serpiente Pitón que se escondía en el monte Parnaso. Habiéndola herido
con sus flechas, la siguió en su huida hacia el templo de Delfos. Allí acabó
con ella mediante varios disparos de sus flechas.
Delfos era un lugar sagrado donde se
pronunciaban los oráculos de la Madre Tierra. Hasta los dioses consultaban el
oráculo y se sintieron ofendidos de que allí se hubiera cometido un asesinato.
Querían que Apolo reparase de algún modo lo que había hecho, pero Apolo reclamó
Delfos para sí. Se apoderó del oráculo y fundó unos juegos anuales que debían
celebrarse en un gran anfiteatro, en la colina que había junto al templo.
Orgulloso Apolo de la victoria conseguida
sobre la serpiente Pitón, se atrevió a burlarse del dios Eros por llevar arco y
flechas siendo tan niño. Irritado, Eros se vengó disparándole una flecha de
oro, que le hizo enamorarse de la ninfa Dafne locamente, mientras a esta le
disparó otra flecha, esta de plomo, que le hizo odiar el amor y especialmente
el de Apolo. Dafne era una ninfa cazadora consagrada a Artemisa, y por lo
tanto, rechazaba cualquier tipo de amor masculino, y, por supuesto, no quería
casarse.
De tal modo, el enamorado Apolo persiguió
locamente a Dafne. Mientras, ella huía de él. Pero, poco a poco, Apolo fue
reduciendo distancias y cuando iba a darle alcance, y se encontraba ya cansada,
Dafne pidió ayuda a su padre, el río Peneo de Tesalia. Apenas había concluido
la súplica, cuando todos los miembros se le entorpecen: sus entrañas se cubren
de una tierna corteza, los cabellos se convierten en hojas, los brazos en
ramas, los pies, que eran antes tan ligeros, se transforman en retorcidas
raíces, ocupa finalmente el rostro la altura y sólo queda en ella la belleza.
Este nuevo árbol es, no obstante, el objeto del amor de Apolo, y puesta su mano
derecha en el tronco, advierte que aún palpita el corazón de su amada dentro de
la nueva corteza, y abrazando las ramas como miembros de su cariño, besa aquél
árbol que parece rechazar sus besos.
Como consecuencia de este lance, el laurel
es la planta dedicada a Apolo, en recuerdo de su amor por Dafne. Una corona de
laurel era el premio que recibían los ganadores del concurso Pítico.

Lectura de un mito: Ariadna y Teseo- Actividades
2°
C.B EES N° 1 Profesora Claudia Palavecino
Lengua y Literatura II
1) Lean el siguiente mito y realicen las
actividades que siguen en sus carpetas.
Ariadna y Teseo (Versión de
Guillermo Cácharo)
La nave
proveniente de Atenas se acerca a la playa de Creta una vez más. Cada año
ocurre lo mismo, Egeo, rey de Atenas, debe enviarle a Minos como tributo una
nave con siete jóvenes y siete doncellas para ser devorados por el Minotauro
[1]. La proa [2] roja del barco que se distingue en el horizonte parece una
herida de sangre que brota del negro casco, un anticipo sombrío de lo que va a
ocurrir cuando los catorce jóvenes penetren en el Laberinto, para no salir
jamás.
Por fin comienza el desembarco. Una vez en
la arena, los siete muchachos y las siete doncellas comienzan a caminar
lentamente hacia la ciudad, escoltados por la guardia cretense. La hija del rey
Minos, Ariadna, observa los cuerpos y los rostros desfallecidos y desanimados
de los atenienses. De todos menos de uno.
El primero en pisar tierra, el primero en
emprender el camino, delante de la fila acongojada que lo sigue, es diferente
de todos los que han llegado antes, distinto de cuantos jóvenes ha conocido
Ariadna. En su manera de mirar a los cretenses reunidos allí no hay ningún
temor, sino más bien una serenidad desafiante. Su paso es señal de una fuerte
convicción. Ariadna mira a ese joven y entiende lo que el joven sabe: que no ha
venido a Creta a morir.
En ese momento un bramido [3] feroz,
siniestramente humano, va ganando el aire hasta cubrirlo por completo. Todos
enmudecen; nadie puede evitar estremecerse cuando el Minotauro reclama por sus
víctimas, cuando empieza a impacientarse. Minos también lo ha escuchado; el
sonido lo enfurece y descarga contra los objetos que tiene a su alcance su ira,
que también su culpa y su oprobio [4]. Al rey le pesa aún más el castigo de
Poseidón le ha enviado por su ingratitud. El dios había ayudado a Minos a
convertirse en el rey de Creta, y este en vez de cumplir con el sacrificio
solicitado, quiso engañar al dios. Poseidón, enfurecido por la afrenta, decidió
vengarse: la presencia del Minotauro, una criatura cruel y monstruosa, sería el
mejor castigo para tan terrible falta.
La guardia encierra a los atenienses, los
viste para el sacrificio y los abandona en una fría habitación a la espera del
funesto encuentro con el Minotauro. De pronto, se escucha con mayor ferocidad
el rugido de la fiera abominable. Los cautivos comienzan a sollozar al oírlo.
Se abrazan unos con otros en el interior de la habitación para darse consuelo.
Teseo se pasea con firmeza de un lado a otro, tratando de calmar a sus
compañeros de infortunio [5]. Al acercarse a la puerta, descubre unos ojos que
lo observan por la abertura que utilizan los guardias para vigilarlos. Pero
esos ojos no son de ningún guardia. Son los de una mujer.
- ¿Quién
eres? –pregunta Teseo.
Una dulce voz
responde desde el otro lado: - Mi nombre
es Ariadna, soy la hija del rey.
- No me agrada saberlo –dice Teseo-. Si vienes a burlarte de nuestra desgracia…
- No se trata de eso –lo corta Ariadna-. Sé cuán terrible es lo que ha hecho mi
padre. Lo lamento más de lo que puedes imaginar. Me duele ver tanta muerte para
complacer a un monstruo. Querría que todo esto terminara de una vez. Quiero
irme de aquí.
Teseo escruta la mirada de Ariadna y ve que
sus ojos no mienten. Entonces dice:
- Si termino con el monstruo, ¿vendrás
conmigo?
La muchacha siente
que el Destino está de su parte, que Teseo ha venido a salvarla de su suerte y
por eso ella quiere ayudarlo: le entrega una pequeña espada y un ovillo.
- Esto
te ayudará a cumplir tu voluntad. Escóndelo en tu ropa. Si atas el extremo del
hilo en la entrada del Laberinto, sabrás cómo salir después de matar al
Minotauro.
Los jóvenes se
despiden con la promesa y la esperanza de volverse a ver luego del
enfrentamiento entre Teseo y la bestia. Momentos después, el eco de un nuevo
rugido lejano y ansioso del Minotauro cruza la noche.
La mañana ha
llegado. Los atenienses son conducidos hasta las puertas gigantescas del
Laberinto. Teseo es el primero en atravesar, con decisión, las puertas que han
tenido que mover cuatro hombres juntos. Apenas transpone el umbral, Teseo ata
un extremo del hilo en una saliente de la pared y busca entre sus ropas la
pequeña espada. Sin soltar el ovillo, desenrollándolo lentamente avanza por el
primer pasadizo hacia su derecha. Detrás de él se oyen los gemidos de los otros
jóvenes atenienses.
Teseo avanza con cautela. Los corredores son estrechos y se bifurcan [6]
constantemente: a poco de andar se da cuenta de que ha perdido la orientación.
Alza la vista hacia el cielo. Tan altas son las murallas que resulta casi
imposible distinguir desde dónde llega la luz del sol. El laberinto es inmenso.
Falta poco para que el ovillo llegue a su fin cuando Teseo presiente que no
está solo son sus compañeros. Se da vuelta rápidamente. Desde el final del
pasillo en el que se encuentran, una figura espantosa corre hacia ellos.
Echando vapor por la nariz de toro y espuma
por la boca, bramando con los ojos como fuego, el Minotauro llega hasta Teseo y
se balanza sobre él.
Teseo calcula el movimiento con cuidado, y
en el momento preciso, salta hacia el costado, lo necesario para esquivar la
embestida [7]. Con furor, descarga toda la potencia de su puño sobre la cabeza
de la bestia. El Minotauro tambalea un poco. Frena y se vuelve con rabia.
Repite la acometida. Otra vez Teseo consigue saltar de lado y descarga sobre la
bestia uno, dos, tres golpes, como si su brazo fuera la poderosa maza de un
herrero. El monstruo tropieza. Está apenas atontado, pero de su sien brota ya
un hilo de sangre. Teseo aprovecha la situación. Antes de que recupere fuerzas,
salta hacia el Minotauro y le hunde la espada en la garganta. El Minotauro cae
sobre su espalda. Sus ojos van perdiendo brillo, hasta que por fin los apaga la
sombra de la muerte.
Cuando están todos convencidos del triunfo,
los atenienses corren a abrazar a Teseo, a besarle las manos. Varios se hincan
[8] ante él.
- No
perdamos un segundo, amigos –los incita Teseo-. Todavía debemos salir del Laberinto y de esta isla aborrecida.
Recoge entonces el pequeño resto del ovillo,
que ha caído a tierra durante la lucha, y con premura lo va enrollando para
deshacer el camino hacia la playa.
- ¡No
hay tiempo! –grita el héroe-. ¡Debemos
zarpar antes de que lleguen las fuerzas de Minos!
Unos instantes después, la negra nave de
proa roja vuelve a cortar las aguas rumbo a casa. Ariadna se abraza a Teseo en
la cubierta y mira el horizonte, donde una nueva vida la aguarda.
Teseo da indicaciones para que la nave se
dirija a la isla de Naxos, donde buscarán provisiones y descansarán para luego
continuar viaje a Atenas.
Luego del arribo, los hombres encienden
fuegos en la playa y recorren las cercanías en procura de agua y víveres para
el resto de la travesía. Con las otras mujeres, Ariadna busca algún lugar donde
puedan pasar la noche. Tan cansada se siente, que cuando encuentra un sitio de
pasto mullido, reparado por unas rocas, se recuesta y se queda profundamente
dormida.
Al despertar, Ariadna comprueba que ya es de
mañana. Se incorpora y aguza el oído en busca de las voces de sus compañeros de
viaje. Nada.
Entonces corre hacia la costa, llamando y
gritando:
-¡Teseo!
No obtiene respuesta. En los lugares donde
los hombres encendieron los fuegos solo quedan cenizas. Hay rastros de
movimiento en la arena, pero allí no están las mujeres ni los hombres. Ariadna
gira hacia todos lados para cerciorarse. Y con terror reconoce su situación: ya
no está allí la nave. Otra vez busca, hurga [9] el espacio con sus ojos.
Finalmente, la ve. Lejos, muy lejos, rumbo a Atenas, sin ella.
En la cubierta de su barco, Teseo está
sombrío [10], cabizbajo. No ha respondido a las preguntas de sus compañeros.
Temerosos de enojarlo, de provocar su ira, ellos han decidido no preguntar más.
Nadie sabrá nunca por qué el héroe abandonó a Ariadna en la isla de Naxos.
Algunos dicen que no estaba enamorado de ella, sino de otra mujer. Hay quienes
suponen, son los menos, que al no poder encontrarla la dio por perdida, y
resignado reemprendió el viaje. Otros cuentan que un dios se le apareció y le
dio la orden de dejarla allí para hacerla su esposa.
Sea como fuere, Teseo hace el resto de la
travesía hundido en su tristeza. Que no ha de ser la última.
Durante varios días, el rey Egeo, padre de Teseo, ha escrutado el
horizonte desde un acantilado del extremo sur de Ática [11]. Al fin la nave
aparece, inconfundible. Tarda horas en hacerse más visible, mientras el corazón
del rey late de ansiedad. Cuando está a la vista, el dolor se apodera de su
alma.
-¡Son
negras! –exclama-. ¡Las velas son
negras! Egeo no sabe que su hijo está vivo, que vuelve victorioso del
enfrentamiento con el Minotauro, que en su aflicción [12] ha olvidado cambiar
las velas por unas blancas tal como se lo había pedido su padre antes de
partir.
El rey, desesperado frente a la supuesta
muerte del hijo, se arroja desde la altura de un acantilado y muere en las
azules aguas del mar. El mar que, desde ese día, lleva su nombre.
Glosario
1-Minotauro: ser
mitológico, con cabeza de toro y cuerpo de hombre.
2-proa: parte
delantera de la embarcación.
3-bramido: la voz
del toro en este caso
4-oprobio:
vergüenza, culpa.
5-infortunio:
desgracia.
6-bifurcar:
dividirse en dos ramales.
7-embestir: ir
con ímpetu sobre alguien o algo.
8-hincarse:
arrodillarse.
9-hurgar:
revisar.
10-sombrío:
melancólico.
11-Ática: región
de la península griega donde se encuentra Atenas.
12-aflicción: que
causa tristeza, inquietud.
Actividades de
interpretación:
1) Numeren
los hechos a continuación teniendo en cuenta el orden en el que ocurrieron.
…..Ariadna escapa con Teseo.
…..La nave llega a las costas de Atenas, en donde el rey
Egeo los aguarda.
…..La princesa Ariadna ayuda a Teseo, entregándole un ovillo
y un puñal.
…..Teseo lucha contra el Minotauro y lo vence.
…..La nave llega a Naxos para buscar provisiones y
descansar.
…..Egeo cree que Teseo está muerto y se arroja al mar.
…..Los atenienses arriban a Creta para el sacrificio.
…..La nave de Teseo regresa a Atenas, pero sin Ariadna.
2) Señalen
con una X la respuesta a cada una de las siguientes preguntas.
a- ¿Dónde sucede la historia de “Ariadna y Teseo”?
·
En Atenas
·
En Creta.
b- ¿Qué elementos le da Ariadna a Teseo?
·
Un ovillo.
·
Una espada.
·
Un puñal.
·
Un veneno.
c- ¿Qué hace Teseo luego de matar al Minotauro?
·
Se enfrenta al rey Minos.
·
Huye con su gente y con Ariadna.
·
Huye solo.
d- ¿Qué hecho lleva a Egeo a quitarse la vida?
·
Creer que ha muerto su hijo.
·
Creer que Minos lo ataca.
·
Creer que el Minotauro será trasladado a su
reino.
3)
Conversen
con sus compañeros y anoten sus conclusiones en sus carpetas.
a- ¿Por qué se afirma que Teseo es un héroe?
b- Ariadna le dice a Teseo que quiere irse de la ciudad.
¿Por qué quiere abandonar ese lugar?
c- ¿Cuáles son las posibles razones por las que Teseo deja a
Ariadna en la isla de Naxos? ¿Cuál creen ustedes que fue el motivo?
d- ¿Cuál es el error que provoca la muerte de Egeo? ¿Podría
haberse evitado? ¿Cómo?
4)
Caractericen
a los personajes de “Ariadna y Teseo” teniendo en cuenta sus rasgos físicos y
personalidad, entre otros.
5)
Ariadna
se fue de Creta sin despedirse personalmente de su padre. Escriban la carta que
podría haber dejado a Minos explicándole los motivos de su partida.
Cuadernillo L y L 2do año
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